Introducción:
Los pediatras sin duda alguna es un destino seguro para todos los padres con hijos pequeños; es ahí donde resolvemos nuestras dudas y preocupaciones mas frecuentes con respecto a nuestros amados bebés, Sin embargo, en este articulo aprenderemos que hay otro especialista que debemos visitar.
Por lo general los pediatras no derivan a los niños hacia el traumatólogo o el ortopedista antes de su primer año; pero para ese entonces podría ser demasiado tarde para resolver algunos problemas sin necesidad de una posterior intervención quirúrgica. Es por ello que los bebés deben ser evaluados por un traumatólogo por lo menos tres veces durante sus primeros dos años de vida.
La primera visita debe ser entre los 4 y 6 meses, que es cuando se diagnostican a través de exámenes clínicos, radiografías y ecografías ç, malformaciones congénitas como la desplacía de cadera. Luego cuando cumple un año y empieza a caminar, uno puede darse cuenta si el niño presenta piernas torcidas hacia dentro o hacia fuera. Es decir en lenguaje medico “Tibias varas o ente torsión femoral”. Además, al año y ocho meses es cuando se puede identificar si tiene el pie plano.
Los padres deben tener en cuenta que si estos problemas no se identifican y se tratan a tiempo, las piernas quebradas torcidas para siempre, generando en el niño una mala postura y posteriormente, dolores de columna y cintura, entre otros malestares. El tratamiento ortopédico evita cirugías, permitiendo corregir el problema a corta edad y mejora la postura del niño